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"El Carnaval de la vida"

El concepto tiene que ver con que siendo muy joven, hace ya mucho tiempo, conversaba con un compañero de clases que hoy es un reconocido periodista, y este que se complacía en deleitarnos con sus hallazgos, citó el texto a continuación:

"Están jugando un juego — Están jugando a que no juegan un juego —
Si veo a que están jugando — quebrantaré las reglas y me castigarán—
Por esto es que debo jugar —a que no veo— que veo— que están jugando un juego".

Por algún motivo, esta argumentación silogística quedó grabada en mi mente, porque años después mientras pintaba la imagen de una disfrazada joven pálida y serena,  que sostenía  en sus manos una máscara de torito, recordé aquella frase y decidí que ésta encerraba todo lo que yo quería expresar y por eso la puse en el cuadro.

Hace pocos años comprobé que mi antiguo compañero de clases había olvidado la anécdota, la cita y su origen, por lo que tuve que recurrir a Google para enterarme que el autor de este texto había sido nada menos que un reconocido siquiatra escocés de nombre Ronald David Laing, quién acostumbraba a describir de este modo los comportamientos de sus pacientes.

Puede ser que de la unión de aquella escena y la frase premonitoria, me quedara entonces una reflexión sobre la máscara diaria de la que disponemos, para afrontar situaciones de la vida, en las que parecería que hay un juego difícil al que necesariamente hay que jugar.

El carnaval de 365 días, que habita en mis pinturas, no es producto de esa reflexión que se pre elabora de forma concienzuda, sino aquella en la que se vive y que espontáneamente tiene lugar en el momento que luces y sombras se van repartiendo sobre la tela del bastidor.

El Tambor

Cuando abandoné del todo las clases de solfeo y música en la Escuela de Bellas Artes, lo hice porque la música folclórica me había atrapado con sus nuevas historias viejas. Mediante grabaciones en cassete conocí la música de los Gaiteros de San Jacinto y de la Cumbia Soledeña; y allí mismo en un salón de la Escuela junto con otros como yo, fundamos un grupo musical que al principio lo que más tenía era nombre: "Grupo Experimental Folclórico de Bellas Artes". Luego más tarde, cuando ya sabía algo más del tema, tuve la suerte que Paulino Salgado Valdéz Batata fuese mi maestro y quién habría de enseñarme como se toca correctamente un tambor.

Las Décimas

Esta manifestación literaria costumbrista que acompaña a algunos de mis artefactos pictóricos, me brinda una manera decente de escribir rimas sin tener pretensiones de poeta  y sin aventurarme en los difíciles caminos de la poesía.

Tener la oportunidad de compartir ideas, momentos y desfiles de carnaval con el reconocido decimero y cantador Gabriel Segura fue lo que más me acercó a las décimas del Caribe colombiano.

Yamil Cure

"Pintor autodidacta desde los 15 años de edad. Cursa estudios de música en la Escuela de Bellas Artes de la ciudad de Barranquilla, en el Caribe colombiano. Desarrolla en paralelo su experiencia como percusionista e investigador del folclore, espacio del que al mismo tiempo alimenta su pintura debido a su adquirida vocación por la cultura afrocaribe.

La primera temática que expone es una serie de plumillas denominada "Palenqueras y Palenqueros", luego desde 1985 presenta seguidamente una serie de pinturas con las que aborda la temática del carnaval de Barranquilla, un espacio en el cual ha sido actor desde muy joven.

"La etapa pictórica que Yamil Cure denomina "El Carnaval de la Vida", plantea una lectura visual de los conflictos y la permanente trastocación de la realidad e identidad, que el ser humano manifiesta durante un carnaval de todos los días".

EXPOSICIONES:

  • Teatro Municipal Amira de La Rosa, Barranquilla - 1983 (Individual)
  • Galería "La Escuela" de Bellas Artes, Barranquilla - 2002 (Colectiva)